Juicio emitido por el maestro Theo Alcántara, Director Musical de la Pittsburg Opera , de fecha 28 de setiembre de 1990. “El pasado mes de julio tuve el placer de dirigir “Traviata”, con la soprano Marisa Albano en el TeatroTeresa Carreño de Caracas. Esta carta sirve como mi expresión de la gran gratificación artística que tuve trabajando con ésta excelente soprano. Marisa Albano es una cantante que merece atención y oportunidades. Su trabajo en “Traviata”, fue simplemente admirable y con una profesionalidad en sus standards artísticos, que dejaron una gran marca de admiración en todos sus colegas y en mi personalmente como Director Musical de ésta Producción. Es para mi un gran placer expresar mi fe y admiración por Marisa Albano. Firmado Theo Alcántara.
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El que suscribe, Juan Pedro Franze, se complace en testimoniar con éstas líneas su sincera opinión acerca de la cantante señora Marisa Albano , a la que conoce hace muchos años y ha seguido con toda atención y con actitud crítica su evolución profesional en el ámbito del Teatro Colón de Buenos Aires y en el Teatro Argentino de la ciudad de La Plata. Pocas cantantes formadas en nuestro ámbito musical en la República Argentina poseen las cualidades de musicalidad y de relevante escuela de técnica vocal que son características propias del desempeño de ésta intérprete, con su amplia y bellísima voz de soprano, principalmente apropiada para las tesituras exigidas por los papeles protagónicos de las óperas de Mozart. En consecuencia a su probada seriedad de estudio, su particular entrega vivencial a las partes que encara, su emotividad y al mismo tiempo el riguroso control que ejerce permanentemente sobre la evolución de su siempre severa postura formativa, Marisa Albano puede contarse entre las artistas profesionales de mayor rango y más ámplias posibilidades de nuestro medio musical. Además de dedicarse a la ópera en papeles fundamentales y principales del repertorio –y recuerdo su “Pamina”, su “Manon” (Massenet), su “Mimí” (La Boheme), su “Fiordiligi” (Cosi fan tutte), Marisa Albano ha encarado con no menor éxito y siempre relevantes resultados papeles de reparto y destacados en óperas modernas (por ejemplo “El Caso Maillard” de García Morillo), y se ha desempeñado con no menor éxito en oratorios “Judas Macabeo” de Händel, misas (varias de Mozart y Haydn), ha frecuentado el repertorio de la canción de cámara y de similares obras de concierto solísticas y de conjunto, poniendo siempre de manifiesto las citadas condiciones musicales e interpretativas de muy elevado rango. Por todo ello considero que la Señora Albano es una cantante que puede encarar con todo éxito una amplísima gama de repertorios y desempeñarse siempre con óptima seguridad y resultados altamente provechosos, más allá de ser una artista en evolución, la señora Albano es una profesional de su arte vocal e interpretativo que puede y debe tener toda clase de apoyo para demostrar sus cualidades óptimas y servir con ellas a la música con todo fervor y generosidad. Buenos Aires, 30 de marzo de 1988. Firmado Juan Pedro Franze (Teatro Colón / Conservatorio Nacional de Música / Asociación Argentina de Compositores).
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Juicio emitido por el maestro Juan Andrés Sala. “En varias oportunidades he tenido el placer de contar con la colaboración de la soprano Marisa Albano para presentar las ilustraciones musicales de algunas de mis últimas conferencias en el Salón Dorado del Teatro Colón. A través de esa labor he podido apreciar la sólida preparación musical de la cantante, su fina musicalidad, su dominio estilístico y en particular la excelencia de sus medios vocales, regidos por técnica impecable.
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Decididamente brillante fue su desempeño como intérprete de Rossini en fragmentos de “ Le Comte Ory”, que abordó con gran gallardía y perfecto dominio de sus grandes dificultades vocales; condiciones de excepción que fueron calurosamente reconocidas por una audiencia totalmente conquistada por la eficaz autenticidad de su labor. Firmado Juan Andrés Sala, Buenos Aires, 18 de mayo de 1988.
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Un "sentir" de Stefano Poda a proposito de Marisa Albano
L'opera -intesa come somma di arti e non come dissociazione egoistica d'ogniuna di esse- è forse l'ultima occasione di riflessione umanistica che ci resta oggi, in un'epoca stravolta da una rivoluzione informatica che non ha ancora permesso l'elaborazione d'una chiara e coerente corrente di pensiero etico capace di comprenderla, in un'epoca in cui l'uomo va alla deriva privo di qualsiasi fede o certezza. L'opera, in quanto mezzo di riflessione astratta, permette in altre parole il recupero di tutte le altre riflessioni perdute, afferrandosi a valori (almeno estetici) che sono monumenti del solido pensiero universale. Nell'opera, non somiglianza esteriore è la meta, ma la verità. E la verità artistica è diversa da quella della vita, o meglio, la verità della vita viene elevata ad un altro livello e trasformata mediante i mezzi specifici dell'arte in una verità simbolica. Per tutte queste ragioni, chi si dedica a fare o interpretare opera, ossia chi si dedica a dar corpo alla perfezione ed alla complessità della partitura, deve sentire con rigore il peso di tale responsabilità culturale . Per farlo è necessario possedere una specie di " sacro fuoco", oltre che essere dei professionisti. La legge è "non stancarsi mai". Vince chi sappia resistere e vestirsi di umiltà, rinunciando apparetemente alla propria precedente tradizione, per iniziare da capo ogni nuovo lavoro per fondere una quantità immensa di dimensioni culturali ed esperienze con il proprio sentimento. Chi non si stanca mai di iniziare tutto da capo e chi ogni volta è più grande involontariamente, è il vero artista che sa trasmettere tutto d'un colpo al pubblico come con una sorta di mistero.
E' il caso di Marisa Albano. Si tratta di una artista nel senso più completo della parola, che si porta addosso la propia missione operistica con l'involontaria leggerezza della convinzione e soprattutto con la modesta contundenza di anni ed anni di seria carriera. Si tratta di una lavoratrice instancabile e di una investigatrice curiosa, che si consegna al regista ed al direttore con assoluta generosità, senza riserve. In quindici anni di opera in tutto il mondo, posso dire che il suo caso mi serve da stimolo ed esempio, otre che di compagnia, per seguire un cammino di crescita.
Stefano Poda (13 de agosto de 2004)
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